de Miguel Ángel Díaz Mier
1. Introducción
Hoy en día creció el interés en la ética de los negocios o empresas en las
internacionales. La expansión internacional de las empresas o la corrupción y sus efectos
sobre lo social, cultural y político de los países receptores de inversiones extranjeras son
temas que afloran en análisis y decisiones en ámbitos geográficos y de distinto desarrollo.
2. Concepto de ética
Según Taylor, la ética es “la investigación sobre la naturaleza y los juicios morales,
las normas y reglas de la conducta”. Es un sistema de principios que guían el
comportamiento humano, ayudando a diferenciar lo bueno de lo malo, lo correcto de lo
equivocado. Habría que pensar qué aspectos de los actos y conductas de los negocios
pueden ser abarcados por la ética.
Sobre la ética económica, según Utz, hay tres niveles que tener en cuenta:
a) La relación con normas generales, abstractas. Se podría hablar del análisis
económico y la meta ética.
b) El estudio de los comportamientos del hombre en relación con los bienes
económicos. Se podría hablar de una teoría normativa.
c) El análisis de cuestiones concretas, sin generalizar.
Para Echevarría, es necesario considerar aspectos éticos de la economía para lograr
una productividad global de recursos, y un orden social y económico justo y eficiente.
3. Debate sobre la ética en los negocios
Para algunos, esta disciplina académica llega a las universidades en los setenta, en
la contracultura norteamericana donde se cuestionaban las prácticas empresariales por sus
consecuencias ecológicas y el consumismo que potenciaban. Así, empezaron a estudiarse
de manera académica el reparto de beneficios, la remuneración justa y otros. Para ciertos
economistas, la ética de los negocios es una ética aplicada, que respeta la pluralidad moral
de los individuos dentro de la empresa. Es una ética centrada en cuestiones concretas y
prácticas.
El objetivo de esta es responder cuestiones como las formas de actuar de los
ejecutivos u otros trabajadores, por ejemplo; presenta patrones que deben guiar las
conductas de las personas que actúan en los negocios. Además, esta ética articula las
esferas profesionales de la dimensión individual, la organizativa y el sistema de mercado.
Para algunos, la ética empresarial tiene ambigüedades:
La ética empresarial no desea cambiar la estructura y la organización de
la empresa.
Parece basarse en una ética del éxito y lo esencial en una empresa sería el
éxito, mientras que la moral contribuiría a lograrlo. Los valores de la
empresa celebran la uniformidad y no la diversión, la cohesión social y
no el conflicto.
La ética revela una inquietud ante el futuro, inestable y amenazante.
No reacciona ante los escándalos empresariales y financieros, más
preocupado por el control que por interiorizar valores.
4. Aplicación de la ética a los negocios
Lo principal para los diversos autores es saber cuál es el papel de la empresa en la
sociedad. Hay variadas opiniones, algunos resaltan el compromiso de las empresas con sus
clientes, vecinos, medio ambiente, etc. Hay que afirmar que las empresas deberían mejorar
y ayudar a la comunidad en la que se insertan. Tampoco se puede dejar de ver que las
grandes empresas surgieron con el poder de los soberanos en el siglo XVII y XVIII. Son
una creación o concesión de dicho poder.
Otros afirman que las empresas están al servicio del consumidor y tienen que actuar
según las consecuencias. Friedman señala que la única responsabilidad social y ética de la
empresa es que esta realiza una promesa a inversores de obtener un rendimiento sobre esa
inversión. Algunos dicen que la responsabilidad principal de la empresa es obtener
beneficios, asegurando el mantenimiento de la sociedad en la que actúan. Para Álvarez
Rivas, debe contribuir al desarrollo de una sociedad, teniendo en cuenta a los trabajadores y
aquellos que interactúan con la empresa.
Así, cabe destacar:
La responsabilidad social es un instrumento útil para ayudar a las empresas
a conseguir sus objetivos como beneficios, rendimiento de inversiones y
volumen de negocios.
Las empresas pueden estar automotivadas a conseguir un impacto positivo,
sin ver las presiones sociales. La responsabilidad social se vuelve parte de la
identidad empresarial, representa valores centrales, duraderos y distintivos.
Según un enfoque negativo, las empresas están obligadas a adoptar la
responsabilidad social para seguir las normas de los stakeholders, es decir,
los interesados o afectados.
Así, la empresa no es un sistema simple ni cerrado, sino un sistema ecológico de
borrosos límites, en donde se ven afectados y están presentes interesados de distinta
composición. La confianza es el factor que permite la funcionalidad; construir la confianza
con los stakeholders es uno de los principales objetivos de la empresa hoy en día. Entre los
enfoques recogidos, se pone de relieve que:
a) Las conductas empresariales responsables éticamente evitan conflictos y litigios
ante tribunales.
b) Mientras las empresas obtienen más aceptación pública, disminuyen los riesgos
de boicots u otras formas con los que los mercados pueden sancionar conductas.
c) Un comportamiento ético ayuda a conseguir más libertad y evitar excesos de
regulación. Además, hace que las empresas atraigan más inversiones.
Otros intereses de la ética empresarial, además de la responsabilidad social como
núcleo central de la misma, son: la transparencia, los problemas asociados a compras de
empresas y las cuestiones relacionadas con la información privilegiada y su uso. La
cuestión de la transparencia es también central.
Considerando lo relativo a los negocios internacionales, una cuestión es la
implantación de las formas en que las empresas regulan los aspectos morales, desde la
propia organización (la autorregulación). Otra cuestión es la formación que las empresas
dan a sus empleados en estas materias. Los códigos éticos cumplen estas funciones:
Producir confianza.
Intentar resolver posibles conflictos sin procedimientos jurisdiccionales.
Mantener y potenciar la credibilidad de la empresa.
Convertirse en un factor importante para la rentabilidad de la empresa.
Dotar a la empresa de responsabilidad social.
Modificar la cultura del enfrentamiento por el diálogo y el acuerdo.
Crear empresas éticas.
Formar agentes y directivos capaces de crear una cultura de la ética dentro
de la organización, es decir, un sistema de valores, creencias y
comportamientos como elemento diferenciador de la empresa frente a otras.
Hay una serie de recomendaciones basadas en casos concretos para implantar
preocupaciones éticas, fundamentadas en la responsabilidad social y en los perjuicios que
causaría no hacerlo para las empresas:
Situar a los valores y la cultura propia como las principales preocupaciones
de la empresa. Estos valores son capaces de crear principios que definan y
diferencien a la empresa. También se debe comunicarlos a sus empleados.
Hacer reales esos valores. Actuar en función de ellos.
Seleccionar el personal de manera que pueda compartir los criterios de la
entidad.
Realizar inversiones en formación, proporcionando aprendizaje a los
empleados y una mejora continua en la aplicación de conceptos éticos.
Establecer una política de recompensas que permita conseguir más adhesión
a los propios valores.
5. La ética en los negocios internacionales
Los negocios internacionales son una rama específica de los negocios tratados y
tiene sus aspectos propios y diferencias. La preocupación por la ética en estos negocios se
empezó a manifestar con las conductas de las empresas multinacionales. Entre las
diferencias en relación con los negocios nacionales, se destaca la importancia que se le da a
la cultura del país extranjero. La cultura del país tiene significados y consecuencias
distintas a las del país nacional. Las diferencias también tienen que ver con las políticas, los
aspectos legales, la gestión empresarial, etc. En cuanto a la cooperación internacional, hay
acuerdos entre naciones de distintos contenidos y extensión geográfica con leyes como la
protección medioambiental, la protección de consumidores, el no soborno o corrupción de
funcionarios, el respeto a derechos humanos, etc.
Con esto, los aspectos éticos de los negocios internacionales abarcan diversos
temas:
Cuestiones en relación con las empresas multinacionales. La razón de la
empresa es la creación de valor, en forma de beneficio, para sus propietarios
y las personas que obtienen ingresos con esa empresa. Las cuestiones de
empleo, innovación, tecnología y desarrollo económico y social son sus
actividades. Las decisiones que esa empresa toma pueden ser aceptables para
la sociedad receptora o no. A medida que el mundo se hace más globalizado,
también crecen las responsabilidades éticas y sociales, por ejemplo, cuando
la empresa no se ajusta a las normas del país en la que se instala.
Las culturas nacionales afectan a la ética. Algunos comportamientos pueden
ser éticos o no según el país.
Para algunos autores, hay una diferencia entre las costumbres y las leyes, por
un lado, y la ética por otro. Las primeras cambian según el país y cualquier
empresa que desee tener éxito debe considerarlas y respetarlas, pero la moral
básica, la ética, no varía.
6. Conclusiones
Uno de los pilares básicos de la economía de mercado en la que vivimos es la
confianza. Sin esta no hay acuerdo ni institución que pueda sobrevivir. La introducción de
consideraciones éticas en las conductas empresariales es una necesidad.

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