Ha-Joon Chang
Según el consenso de Washington, para que un país genere riqueza y puestos de
trabajo, lo mejor que puede hacer es eliminar barreras arancelarias y abrirse al mercado
mundial. Los países desarrollados usaron medidas proteccionistas para defender su
industria naciente y sólo pasaron al libre comercio cuando se sintieron capaces de competir
internacionalmente con otros países avanzados en el desarrollo industrial. Este trabajo
desmitifica el libre comercio desde la historia, y muestra que es urgente replantear ciertas
ideas sobre las políticas comerciales y la mundialización.
Un aspecto central del discurso neoliberal sobre la globalización es que el libre
comercio es la clave de la prosperidad general. Este es el elemento más benigno del
progreso hacia una economía mundializada. Parte de esta convicción proviene de que se
estableció la superioridad del libre comercio, aunque ya haya estudios que demuestren que
esto no sea lo mejor. Existe otra historia: ninguno de los países hoy desarrollados
practicaba el libre comercio cuando no lo eran. Lo que hacían era promover sus industrias
nacionales mediante aranceles y subsidios, por ejemplo. Gran Bretaña y EE.UU fueron los
pioneros en desarrollar medidas comerciales intervencionistas y políticas industriales.
1. Lo que falta en la historia oficial del capitalismo
Desde el siglo XVIII, Gran Bretaña tuvo superioridad en el libre comercio y derrotó
a Francia, intervencionista. Pero fue capaz de realizar esto cuando abandonó el
proteccionismo agrícola, asumiendo la figura hegemónica de un nuevo orden económico
mundial “liberal”. Este orden liberal estaba basado en las políticas del laissez faire, en la
supresión de barreras al flujo de bienes, capital y trabajo, y la estabilidad nacional e
internacional garantizada por el oro. Según esta versión, en la primera guerra empezó una
decadencia y los países volvieron a levantar barreras al comercio. EE.UU también
abandonó el libre comercio y pusieron barreras.
Luego, en los años ochenta, las medidas proteccionistas fueron abandonadas con el
ascenso del neoliberalismo, que postula políticas de no intervención y apertura. Cuando la
economía de todos los países proteccionistas había empezado a entrar en crisis, en los 70’,
menos en Asia, que tenían medidas de libre comercio, la mayor parte de esos países se
embarcaron en reformas políticas, siguiendo el sentido neoliberal. Hoy en día,
prácticamente todos los países desarrollados aplicaron políticas comerciales dirigidas a
promover y proteger las industrias nacientes.
2. Historia de las políticas comerciales e industriales de países desarrollados
a) Gran Bretaña
Su desarrollo sí tuvo una intervención estatal significativa. En su época posfeudal su
economía estaba basada en exportaciones a los Países Bajos, y el primer rey que tomó
medidas para proteger y desarrollar manufacturas locales, Eduardo III, sentó un precedente.
El hecho más importante fue la reforma introducida por Walpole (1721) que promovió las
industrias manufactureras y que nada beneficiaba más al bienestar público que la
exportación de estos productos y la importación de materias primas extranjeras.
Así, se redujeron aranceles sobre materias primas usadas en las manufacturas, y
hubo más impuestos aduaneros a las materias importadas para fabricar manufacturas
exportadas; también se aumentaron subsidios a la exportación y se introdujeron
regulaciones para controlar la calidad de lo producido, para que los fabricantes no dañaran
la reputación de los productos británicos en el extranjero. Hacia el fin de las guerras
napoleónicas esto comenzó a cambiar: había más confianza en el mercado y más presión
para liberalizar el comercio. Así, se abolieron aranceles de muchos productos y se
derogaron las leyes cerealeras. Esta época de libre comercio duró hasta 1932, cuando
volvió a introducir aranceles para recuperar su predominio manufacturero. Por esto, el
predominio tecnológico británico que le permitió pasar al libre comercio se logró gracias
a la protección de aranceles duraderos.
b) Estados Unidos
El más practicante de la política proteccionista de la industria naciente fue EEUU,
“bastión del proteccionismo moderno” según Paul Bairoch. Comenzaron protegiendo su
industria en contra de los consejos de economistas como Adam Smith. Pensaban que la
competencia foránea haría que EEUU no creara industrias nuevas ni internacionalmente
competitivas. El gobierno tenía que garantizar las potenciales pérdidas, según Hamilton,
con tasas a la importación o prohibición de la misma. En 1816 hubo un cambio
significativo, con la nueva ley para mantener aranceles similares en época de guerra,
protegiendo productos manufactureros.
Durante la Guerra Civil, los aranceles fueron una cuestión muy importante, entre los
problemas que dividían al Norte y al Sur. Lincoln defendía el “sistema americano” basado
en el desarrollo de las infraestructuras y el proteccionismo. Luego, EE.UU liberalizó su
comercio tras la Segunda Guerra Mundial, cuando su supremacía industrial era
indisputable.
c) Alemania
Alemania es la cuna de las medidas proteccionistas de la industria naciente, pero
desde el punto histórico, la protección arancelaria tuvo un papel menor que en Reino Unido
o EEUU. Aunque la protección fuera escasa, el Estado alemán no adoptó una actitud de
laissez-faire. El Estado (en siglo XVIII con Federico Guillermo y Federico el Grande) puso
en marcha varias medidas para promover nuevas industrias, concediendo derechos de
monopolio, subsidios a la exportación, captación de trabajadores calificados en el exterior,
etc. En el siglo XIX, el desarrollo del sector privado hizo que el Estado alemán interviniera
menos en el desarrollo industrial, quien pasó a tener un papel orientador y ya no directivo.
d) Francia
Francia no siempre fue la antítesis del laissez-faire británico, como una economía
estatalizada. En el período prerrevolucionario, conocido como colbertismo, Francia fue
muy intervencionista pero la Revolución cambió eso. La destrucción del absolutismo
estuvo ligada a la introducción de un sistema más liberal, que se mantuvo hasta la Segunda
Guerra Mundial. Con Napoleón III, el Estado Francés promovió el desarrollo de
infraestructuras, instituciones de investigación e inversiones en el sector financiero. Tras la
gran guerra, utilizaron planificaciones orientativas y las empresas públicas y la política
industrial trataron de alcanzar a los países más avanzados.
e) Suecia
Este país no siempre fue de libre comercio. Tras las guerras napoleónicas, el
gobierno puso una ley arancelaria muy proteccionista y prohibió las importaciones y
exportaciones. Sin embargo, se fueron reduciendo luego. La fase de libre comercio no duró
mucho, de todos modos, y a fines del siglo XIX, retomaron las tarifas para proteger al
sector agrícola de la competencia americana, desplazándose nuevamente al proteccionismo.
También, el Gobierno hizo énfasis en acumular “capacidades tecnológicas”,
proporcionando becas, investigaciones, ayudante a establecer institutos de tecnología, etc.
A fines de la Segunda Guerra Mundial, se usó este potencial tecnológico para renovar la
industria.
f) Países Bajos
Gracias a sus regulaciones mercantilistas, agresivas de la navegación, pesca y
comercio internacional desde el siglo XVI, los Países Bajos eran potencia marítima y
comercial en el siglo XVII pero les duró un siglo. Luego, tuvieron una parálisis política y a
mediados del siglo XIX, el país se convirtió en un régimen de liberalismo comercial
extremo que duró hasta la Segunda Guerra. A fines de esto, se consideraron políticas más
intervencionistas.
g) Suiza
Este fue uno de los primeros países europeos en comenzar la industrialización. Era
un líder tecnológico mundial, especialmente en el sector textil algodonero. La protección en
esto no era muy necesaria para Suiza, la pequeñez del país dejaba poco espacio para una
centralización de la industria. Sin embargo, este laissez faire comercial no significó que no
se aplicaran estrategias en las políticas del gobierno.
h) Japón
El orden feudal en 1853 se derrumbó y dio lugar a un régimen modernizador, con la
restauración Meiji de 1868. El papel del Estado fue crucial para el desarrollo del país. Este
tuvo que usar medios para estimular la industrialización, como “fábricas modelo” para
construcción naval, explotación minera y el sector textil. El Estado continuó
subvencionando empresas privatizadas, y desarrollo ferrocarriles y el telégrafo. En 1911,
pudo establecer medidas arancelarias y proteger su industria naciente. Recién tras la
Segunda Guerra se convirtió en la poderosa economía de hoy y su crecimiento no tuvo
parangón.
3. Comparación con los países en desarrollo de hoy
Pocos economistas neoliberales conocen los antecedentes del proteccionismo en los
países hoy desarrollados. Afirman que cierta protección arancelaria mínima puede ser
necesaria, pero que hoy los países en desarrollo tienen barreras arancelarias más altas que
los países desarrollados en el pasado.
Lo engañoso de esto es que la brecha de productividad actual entre los países
desarrollados y en desarrollo es mayor que la que existió en épocas anteriores. Los países
en desarrollo de hoy necesitan aranceles más altos que los usados por los países
desarrollados en el pasado, si quisieran dar una protección real a sus industrias. Los países
en desarrollo de hoy son mucho menos proteccionistas de lo que fueron en épocas
anteriores los países actualmente desarrollados.
Hoy en día, se aboga por el libre comercio y el laissez faire y los países
desarrollados parecen estar dando la “patada a la escalera” que ellos usaron para llegar a la
posición privilegiada que ocupan ahora. ¿Cómo solucionar esto? La experiencia histórica
de los países desarrollados debe difundirse extensamente, para permitir que los países en
desarrollo puedan optar estrategias conociendo la historia.

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