Francisco G. Palmieri
1. Primeras teorías: Mercantilistas, Clásicos y Neoclásicos
1.1 Los mercantilistas y la balanza comercial positiva
El “pensamiento económico” es el que recopila las opiniones de una sociedad sobre
asuntos económicos, mientras que el “análisis económico” resulta de un análisis científico,
moderno. Antiguamente, no existía esta ciencia como tal, sino que había reflexiones sobre
el comercio, vagas y fragmentarias. Recién en el siglo XVI, en los inicios del capitalismo,
comenzaron las formulaciones más sistemáticas sobre el comercio internacional. Este
conjunto de ideas se llamaron “mercantilistas” y tuvieron vigencia hasta el siglo XVIII
con la Primera Revolución Industrial.
El pensamiento mercantilista se preocupó por el Estado, sujeto y objeto de la
política económica. Según este, la prosperidad de un Estado depende de su capital y el
volumen global de comercio mundial es inalterable. El capital –los metales preciosos y el
oro- que un Estado posee, incrementa gracias a una balanza comercial positiva con otras
naciones. Esto implica que un país se beneficia del comercio internacional siempre que el
valor de sus exportaciones supere al de sus importaciones. Esto permitiría el ingreso de
metales preciosos, signo de riqueza y poder nacional.
Para lograr superávit comercial, proponían una mayor intervención del Estado, que
regulara el comercio internacional. Así, era más difícil que entraran importaciones –política
proteccionista- y se fomentaba la exportación. Esta idea asumía que se podía exportar sin
importar nada, y que la riqueza del mundo era fija, sin ventajas compartidas, sin socios
comerciales. Todos eran rivales. Lo que se contemplaba era importar materias primas y
exportar manufacturas.
Entre los detractores de estas teorías estaba Hume, quien decía que esta política
sería contrarrestada por un aumento en el nivel doméstico de precios. La balanza se
ajustaría con inflación, perdiendo competitividad y disminuyendo exportaciones
1.2 Smith y las ventajas absolutas
Estas teorías clásicas nacieron en el siglo XVIII con la Revolución Industrial,
gracias al aumento de producción y del comercio causado por los bajos costos de transporte
y el crecimiento de los derechos individuales del hombre. Adam Smith (1776) fue el
primero en tratar de explicar cómo funcionaba el comercio, en contra de los preceptos
mercantilistas. Él habló de los efectos reales del comercio internacional sobre la economía,
valorando también el bienestar que causa en los ciudadanos. Lo que es bueno para los
individuos también lo es para la nación.
Para él, el mejor programa es dejar que el proceso económico siga sin curso (el
famoso laissez-faire), liberalismo económico o no intervencionismo. Este se basaba en la
confianza en lo natural y la existencia de un orden intrínseco. Cada individuo es conducido
por “una mano invisible” hacia un fin. El gobierno, por esto, tiene poco margen para
intervenir en la economía. Según este, el crecimiento económico es la clave de la riqueza y
el poder de una nación. La división del trabajo es la fuente de la productividad de los
trabajadores y genera riqueza. Esta división logra que se abaraten los costos productivos.
Propone además la liberalización del comercio internacional, permitiendo coaliciones en el
exterior. El comercio exterior tiene el beneficio de trasladar el producto excedente, sin
demanda doméstica, intercambiándolo por otros artículos que sí tienen demanda dentro del
país (y no, la importación de oro y plata como opinaban los mercantilistas).
La división del trabajo es el eje de la teoría de Smith, basada en la ventaja
absoluta. Esta se logra cuando un país necesita menos recursos (horas hombre) que sus
competidores para producir cierto bien. El trabajo es el único factor productivo empleado.
Cada país aumenta la eficiencia de sus recursos si se especializa en el bien en el que tiene
ventaja e intercambia sus excedentes con el bien que desea y con el que no tiene ventaja.
Los dos países pueden especializarse en un bien e intercambiarlos por bienes en los que
tienen desventaja absoluta. Así, el comercio internacional no es un juego de suma cero,
cada país termina con mayor cantidad de bienes que en un escenario sin comercio.
Algo contradictorio es qué sucede cuando un país tiene ventaja en todos los bienes.
Aunque sus aportes fueron decisivos al comercio internacional, sobre todo con su teoría
sobre que las ventajas absolutas de un país son criterio de especialización internacional.
1.3 Ricardo y las ventajas comparativas
Este autor (1817) afirma que para que haya comercio internacional y aumente el
bienestar de los países no tiene que haber diferencias absolutas entre estos, sino que es
suficiente que existan diferencias relativas. El país con menor costo de oportunidad, o
ventajas comparativas, en la producción de un bien, se especializará en eso y generará
ganancias. El valor de los bienes depende de la cantidad de trabajo que requieren. La
productividad es constante dentro de cada país, pero puede variar internacionalmente,
según el uso de distintas técnicas productivas. Su principio de ventajas comparativas es que
un país exportará el bien que produce con el menor costo de oportunidad. Lo que importa
son las ventajas relativas y no absolutas como planteaba Smith.
Una de las desventajas de este modelo es que no determina la relación de precios a
la que se intercambian los bienes en el mercado internacional. Lo único que dice es que la
relación debe situarse entre los costos de oportunidad de los países. Quien lo solucionó es
Mili (1862), que introdujo la teoría de la demanda recíproca. Si Ricardo observaba sólo la
oferta, Mili introduce la demanda y determina la relación real de intercambio de equilibrio,
cuando la oferta se iguala a la demanda. Si esto no ocurre, el precio del bien con exceso de
demanda sube, mientras que el de exceso de oferta desciende, hasta volver al equilibrio.
1.4 Modelo Heckscher-Ohlin y la abundancia de factores
La escuela neoclásica surge a finales del siglo XIX. Antes, el modelo ricardiano
suponía que el trabajo era el único factor productivo empleado, la única fuente de ventaja
comparativa era la diferencia de productividad de la mano de obra entre países. Pero esta no
es la única fuente de ventaja comparativa: las diferencias entre recursos también tienen un
rol en el comercio internacional. El modelo que propuso Heckscher y Ohlin tiene en cuenta
más de un facotr de producción. Los beneficios del comercio están dados por la
especialización entre países y la abundancia relativa de factores de producción de cada país.
Así, cuando un país usa su factor más abundante, ese aumenta su precio
internacional por demanda exterior. El factor más escaso, es desplazado por importaciones
que vienen de otro país. El comercio internacional favorece a los factores domésticos
abundantes, esto afecta a la distribución del ingreso y sectores afectados pueden pedir
medidas proteccionistas. Por otro lado, si ambos países producen bienes y mismas
tecnologías, la igualación de precios de los bienes lleva a la igualación de precios de
factores. Esta teoría se llama igualación del precio de factores. Sin embargo, en un
contexto real, nunca se observa esta igualación. Los costos de transporte, aranceles,
políticas económicas hacen que los precios de bienes entre países se diferencien.
2. Nuevas teorías del Comercio Internacional
A causa de las dificultades que tenían las anteriores teorías para contrastar lo teórico
con la realidad, surgieron otras explicaciones del comercio internacional en el siglo XX,
influyendo en la reelaboración de políticas y negociaciones multilaterales. Antes, se daba
por sentado que el trabajo y el capital eran inmóviles, costos estáticos e intercambio sólo de
ciertos productos. Estas nuevas teorías intentaron explicar un mundo en el que el capital
es muy móvil y los productos se intercambian a lo largo de todo el proceso de producción.
Para estas nuevas teorías, la ventaja comparativa es un concepto insuficiente para
explicar el comercio internacional, porque las teorías clásicas simplifican la realidad
compleja. Las nuevas teorías intentan responder: por qué se comercia, cómo se explican
los nuevos patrones del comercio; y cómo debe ser la política comercial nueva, ya que el
libre comercio puede ser una buena opción pero las imperfecciones de los mercados crean
incentivos para generar ventajas comparativas que no existían previamente, beneficiando a
la nación que practique esto.
2.1 Comercio intraindustrial: primeros intentos
Las teorías viejas afirmaban que un país con ventaja comparativa exporta ese bien e
importa el bien en el que tiene desventaja. Los datos concretos sugieren que los países
exportan en simultáneo el mismo bien, fenómeno llamado “comercio intraindustrial” y al
que las teorías clásicas no explican. Linder (1961) intentó hacerlo y dijo que los flujos
comerciales se daban entre naciones con un nivel similar de desarrollo, gustos y
preferencias. La principal variable de los flujos comerciales es la demanda, mientras que la
oferta pierde relevancia. Además, un bien sólo podría ser exportado si antes había sido
objeto de una fuerte demanda interna. Esta es la que genera la ventaja comparativa y las
condiciones para que el producto pueda ser exportado con facilidad. Un producto sólo se
exporta a donde un país lo pueda consumir.
El modelo de demanda representativa de Linder muestra que un país innova,
produce y exporta un bien a otro país, y este último lo imita, lo modifica para adaptarlo a su
demanda específica. Posiblemente, este país termine exportándole este bien modificado al
país del que lo obtuvo. Por otro lado, sobre los cambios tecnológicos, las innovaciones
permiten producir bienes de otra manera y mejorarlos, esto afecta a la ventaja comparativa.
Otro autor moderno es Vernon, que propuso el modelo de ciclo de vida del
producto, según el cual la especialización comercial y su producción depende de la fase en
la que se encuentra el producto: cuando el producto es nuevo se consume en el país
innovador. Cuando es maduro, la tecnología alarga la serie de producción y bajan los
costos, aumentando la demando del producto, apareciendo nuevos competidores. Cuando el
producto se estandariza, la producción en masa y los costos son decisivos. Si decrece el
consumo en el mercado local, los países desarrollados dejan de producirlo y parte de su
producción se realiza en países en desarrollo, con menor costo laboral.
2.2 Competencia imperfecta y economías de escala
Los viejos modelos estaban basados en la competencia perfecta y en los
rendimientos a escala (si se duplicaban insumos, el producto también se duplicaba). En la
práctica esto no sucede. Tres modelos de comercio internacional muestran que las
economías de escala y la competencia imperfecta juegan un papel importante:
Competencia monopolística: no existe una competencia perfecta sino
imperfecta. Cada vez aparecen más sectores monopolísticos. El modelo de
Krugman sirve para explicar beneficios del comercio intrasectorial y entre países
similares. Dos hipótesis suyas son la de rendimientos crecientes a escala y la de
preferencias del consumidor. Así, cada empresa toma los precios de sus
competidores y cada empresa puede diferenciar su producto del de sus rivales,
obteniendo cierto monopolio sobre su producto.
Modelo del dumping recíproco: las empresas no siempre establecen el mismo
precio para los bienes exportados que para los vendidos a consumidores
domésticos. Esta práctica se llama “discriminación de precios”, y la forma más
común es el dumping. Esto se da cuando la empresa exporta por un precio menor
al que vende en el mercado nacional. El modelo de dumping recíproco describe
una situación en la que dos monopolistas, uno del mercado extranjero y otro del
doméstico, producen el mismo bien en sus países. Para maximizar ganancias, los
monopolistas restringen la oferta y fijan un precio más elevado. Si la empresa
introduce el dumping entra en el mercado extranjero y así obtener más ventas.
Economías de escala: según Marshall, hay economías externas e internas que
repercuten en la estructura de la industria. Las externas se producen cuando el
costo depende del tamaño de la industria. Las internas surgen cuando el costo
depende del tamaño de una empresa individual y no de la industria. Una
industria con economía externa está formada por muchas empresas pequeñas, y
las de escala interna dan ventajas de costo a las grandes empresas.
2.3 Política comercial estratégica
Se basan en los beneficios potenciales de la aplicación de un arancel u otro
instrumento de política comercial Para estas teorías existe la competencia imperfecta en las
industrias. Estas nuevas políticas se diferencian del proteccionismo, son selectivas y están
dirigidas a sectores específicos y no globales. Su objetivo es proteger y promover a sectores
industriales determinados. Esta política es instrumentada por un gobierno a través de la
intervención y regulación para modificar la interacción entre empresas nacionales y
extranjeras. Algunos interrogantes a esto es si existen sectores estratégicos y si hay
posibles represalias, porque empobrecen al vecino aumentando el bienestar de un país a
expensas de otro.
2.4 Estructuralismo
Esta visión alternativa del comercio internacional, se basa en la relación centro-
periferia y el deterioro del intercambio en las economías en desarrollo, dando origen a la
teoría de la dependencia. Si antes se pensaba que la liberalización comercial tenía
beneficios para los dos países, críticos dijeron que estas relaciones se basaban en
mecanismos de dominación y dependencia. Singer y Prebisch afirman que se produce un
deterioro de intercambio para los países que producen productos primarios e importan
manufacturas. Los beneficios no son equitativos sino que favorecen a los países más
desarrollados. La solución es industrializar las economías periféricas, con la intervención
del Estado para equilibrar asimetrías estructurales.
2.5 Teorías evolucionistas
La innovación y el cambio tecnológico son factores claves para explicar el
crecimiento y la transformación económica. La innovación, competencia y cambio
institucional, son procesos sistémicos que se realizan a partir de interacciones de
desequilibrio entre firmas e instituciones. La distribución internacional de las capacidades
tecnológicas influye en cómo se especializarán comercialmente cada país y determina una
jerarquía de economías. Por esto, la innovación es central a la hora de explicar la posición
de cada país en la economía mundial.
3. Teorías novísimas
Según los datos reales, la mayor parte del comercio mundial es intraindustrial. Las
diferencias entre firmas son fundamentales para entender el comercio internacional. La
teoría “novísima” incorpora la heterogeneidad a nivel de las firmas. Los costos fijos de la
firma son los que se deben tener en cuenta a la hora de producir y/o exportar. En 1990 las
investigaciones se detuvieron en los datos micro para estudiar diferencias de producción,
empleo y otros indicadores entre empresas exportadoras y no exportadoras. Según datos, las
empresas exportadoras se desenvuelven mejor que las del mercado interno: pagan mayores
salarios, tienen más empleados, más productividad y tecnología. Las buenas firmas, según
Bernard y Jensen, se hacen exportadoras y no al revés.
4. Últimas teorías
A partir del siglo XXI surgieron nuevos estudios del comercio internacional,
vinculados a la globalización, cadenas de producción, medición del comercio y nuevas
formas de medir la conveniencia de exportar cierto bien. En los países en vías de desarrollo,
los partidarios de estimular los productos a exportar afirman que una política así genera
beneficios, pero otros piensan que induce a una intervención estatal que no contempla si el
país en vías de desarrollo puede ser competitivo o no en ese bien que produce. Este debate
lleva a examinar la exportación de los países, con los primeros aportes de Hausmann y
Klinger. Estos categorizaron un bien según su “deseabilidad”.
4.1 Cadenas Globales de Valor
En los últimos años se produjo un cambio respecto de la producción de cierto bien,
estos ya no se hacen siempre dentro del mismo país. Las empresas distribuyen su
producción en todo el mundo, los bienes comienzan a ser “producidos por el mundo” y no
por un país particular. A este fenómeno se lo llama Cadena Global de Valor, asociada a la
globalización, los rápidos avances de las tecnologías y comunicaciones, menores costos de
transporte, liberalización del comercio y el auge de la Inversión Extranjera Directa.
Con esto, los países se especializan en actividades productivas y no en industrias.
Así, una etapa de producción de un bien que antes se ejecutaba en la línea de montaje de
una planta ahora se convierte en una actividad que tiene lugar en otras plantas, en países
con más mano de obra no calificada. En general, las empresas que coordinan estas cadenas
globales están en los países desarrollados. Ya no se habla de producir o exportar cierto bien
sino en qué parte de la cadena productiva y exportadora un país se podría posicionar.
4.2 Servicios
En los últimos años, las exportaciones de servicio se convirtieron en el rubro más
dinámico del comercio mundial. Se observa una mayor transabilidad de los servicios,
también gracias a las Tecnologías de la Información y Comunicaciones, y nuevos
desarrollos productivos o actividades que diluyen la frontera entre bien y servicio (como
aplicaciones para celulares, Spotify, Netflix, etc).
5. Conclusiones
Las distintas teorías vistas del comercio internacional tienen varios componentes,
histórico-económicos, políticos y sociales. Para entender la política comercial de un país y
su inserción en el comercio internacional, hay que contar con herramientas teóricas y
empíricas.

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