De Kold Unceta Satrústegui
Este artículo trata de mostrar la historia del comercio internacional con las
contradicciones entre teoría y práctica, entre los principios concebidos como “universales”
y sus usos distintos defendiendo intereses de unos pocos.
1. Introducción
Con el inicio del desarrollo capitalista, el comercio adquirió un gran lugar en el
debate económico. Antes, en la época mercantilista, se pensaba que en el comercio
internacional tenía que haber ganadores y perdedores necesariamente. La clave del éxito
estaba en formar parte de los primeros, pero luego de lo dicho por Adam Smith y Ricardo,
con su teoría de las ventajas comparativas, el análisis del comercio internacional cambió.
Desde entonces, el comercio internacional se considera la mejor garantía para aumentar el
bienestar. Es una parte fundamental del proceso económico global y, además, es la gran
oportunidad para que los países y sociedades con bajos niveles de bienestar puedan
incrementarlo.
Sin embargo, también ha tenido sus controversias. Hoy en día, la nueva
preocupación por hacer acuerdos entre gobiernos, permitiendo una mayor estabilidad para
la economía mundial, planteó la necesidad de una doctrina del comercio internacional
válida para todos, capaz de servir un nuevo orden comercial internacional. En este nuevo
escenario, hay contradicciones entre la defensa de unos principios liberales de carácter
universal y las prácticas basadas en la violación de los mismos. Los argumentos esgrimidos
a favor del libre comercio, contrasta con las prácticas llevadas por los mismos agentes que
los postulan. Así, cualquier intento de establecer un balance sobre beneficios o desventajas
del libre comercio, obliga a considerar las relaciones existentes entre ellos.
2. El comercio internacional como fundamento del progreso y el crecimiento
económico
Adam Smith subrayó la idea de que el incremento del comercio internacional
favorecería un mejor reparto de las riquezas a escala mundial y un equilibrio entre
naciones. Él sugirió que la especialización de cada país en la producción de bienes en los
que tuviera una ventaja para comerciarla en el exterior, generaría más riqueza. Esta
propuesta, apoyada en la noción de ventajas absolutas, alcanzó su proyección al ser
reformulada por Ricardo, con su teoría de ventajas comparativas. Este puso los
fundamentos de la teoría del comercio internacional.
Sin embargo, muchos gobiernos no hicieron caso a estas teorías, y optaron por el
proteccionismo como un mecanismo para impulsar la industrialización, por ejemplo, en
EEUU y países europeos. Otras naciones, por estar en posición subordinada en el orden
mundial, no pudieron seguir esta estrategia de protección del mercado interno, como
América Latina. La economía mundial estuvo marcada por contradicciones entre la
defensa del libre comercio, y la política de muchos países a veces proteccionista de
mercados nacionales como la mejor estrategia para impulsar la industrialización.
En el siglo XX, en crisis de entreguerras, la teoría comercial internacional dio un
nuevo rumbo con el modelo de Heckscher-Ohlin. Según ellos, las ventajas comparativas
están determinadas por la distinta dotación de factores entre países. Así, establecieron que
los distintos países tienden a especializarse en función de su mejor dotación de factores,
aunque finalmente esta teoría no dio frutos.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se abrió paso la noción de la reciprocidad como
uno de los pilares de funcionamiento del orden comercial instaurado. Esta reciprocidad se
convertiría luego en uno de los principales campos de batalla para países en desarrollo.
3. Dudas sobre beneficios del comercio internacional
La hegemonía de las ideas favorables al libre comercio como motor de expansión
económica, también trajo críticas que plantearon dudas sobre la bondad de las propuestas
de ciertos países. Los países en desarrollo plantearon interrogantes sobre los efectos que
produce el comercio basado en la especialización productiva, porque a ellos les reservaba el
papel de exportadores de materias primas.
4. El comercio internacional en el marco de la globalización
Los cambios en la economía mundial dibujaron un escenario en el que los debates
sobre el comercio internacional adoptaron nuevos perfiles. Estos debates se plasmaron en
el campo del análisis de elementos que determinan patrones comerciales, como en el
ámbito de las negociaciones. Luego de los 60’ y 70’, se plantearon otros factores
explicativos del comercio, como el capital humano, el medio ambiente, la tecnología, etc.
Hoy en día, las teorías y propuestas perdieron terreno, ante la dificultad de encontrar
un modelo teórico actualizado que pueda fundamentar las virtudes del libre comercio como
instrumento beneficioso para todos. Hubo un desplazo de atención desde la ventaja
comparativa hacia las condiciones de intercambio entre economías similares; esto se
relaciona con la creciente equiparación entre países industrializados durante las últimas
décadas. La regulación del comercio internacional propició un acercamiento entre
economías de países desarrollados pero ahondó diferencias con respecto a los países en
desarrollo.
Actualmente, se sabe que las ventajas son dinámicas y variadas. Varios factores
influyen en la competitividad de los distintos países y en las condiciones de competencia
internacional: aspectos como políticas ambientales, inversiones extranjeras, política fiscal,
etc, son elementos relevantes para la competencia internacional. Parece que todo tiene
efecto sobre el comercio y todo debe ser objeto de regulación internacional, ya que su
tratamiento podría otorgar ventajas a unos países por sobre otros.
5. Conclusiones
Hay una relación tormentosa entre la teoría y la práctica, entre los principios y sus
usos por parte de unos que defienden sus propios intereses. Hay muchas circunstancias
históricas que influyen en este tema complejo, el comercio internacional. Hubo una
evolución desde un modelo único, explicativo, hacia una amplia gama de modelos
elaborados para explicar diferentes situaciones concretas. Los argumentos en favor del libre
comercio se esgrimen contra los países menos desarrollados, mientras que arman un
escenario provechoso para los desarrollados. Las empresas situadas en los mercados
mundiales aprovechan las ventajas de la globalización. Las relaciones económicas
internacionales responden a factores de complementariedad como de conflicto de intereses.

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